Típico de la izquierda, el llevar asesinos a la postura de mitos, sean comunistas, falangistas, fascistas o nacionalsocialistas los grandes personajes hitóricos de la izquierda, sus héroes dignos de imitar, son los asesinos formados dentro de sus diferentes doctrinas.
Como Fidel y el Che en Cuba; como Mugabe en Africa, como Gadafi en Libia, como Ceausescu en Rumania, como Hitler en Alemania, como Mussolini en Italia o Stalin y Lenin en la extinta URSS; la fórmula propagandística de la izquierda se repite, llenando de alabanzas a quienes en algún momento de su historia, muertos o en vida fueron sus verdugos, designados a la tarea de acabar con sus adversarios.
En esta oportunidad el escenario es España y el destinado a la gloria de los asesinos no es otro más que Santiago Carrillo, aquel que durante la Guerra Civil española, allá por 1936, fuese designado Consejero de Gobernación de la ciudad de Madrid, desatando de esta manera una ola de terror y la masacre de prisioneros en las carceles y calles de aquella ciudad; hoy este mismo individuo es elevado al grado de Doctor Honoris Causa en reconocimiento a "sus extraordinarios méritos, y de forma significada a su contribución a la política de reconciliación nacional" por la Universidad Autónoma de Madrid, recinto cultural ubicado en la misma ciudad donde, otrora, hubiese cometido sus crímenes.
En Venezuela hemos visto este hecho reflejado cuando nuetro Sr. presidente fue nombrado Doctor por una Universidad del interior del país. Quizás en poco tiempo otros verdugos reciban su premio, quizás, en tan solo unos años, seamos testigos de como un Richard Peñalver es nombrado "Doctor Honoris Causa" por sus "trabajo humanitario" por la Universidad Central de Venezuela o ¿por qué no? por Universidades privadas como la Metropolitana o la Monteavila. La izquierda premia asesinos y criminales, los méritos los hacen con la sangre de quienes le ofrecemos oposición.
Para saber un poco más del pensamiento de Santiago Carillo lea: