martes, agosto 02, 2005

La Utopia de la Unidad


El día sábado 23 de julio, del presente año, se llevó a cabo dentro de las instalaciones del Ateneo de Caracas el Encuentro Nacional de Organizaciones Ciudadanas, organizado por Súmate y al cual asistieron aproximadamente 150 organizaciones civiles representantes de 17 estados con la finalidad de debatir las acciones a ser tomadas por la sociedad civil venezolana, para enfrentar la problemática en la que se encuentra sumida nuestra nación. Este encuentro culminó con la propuesta de realizar un Congreso Nacional de Organizaciones Ciudadanas, el cual pretende convertirse en una suerte de Coordinadora de la sociedad civil, con el objetivo final de encontrar el consenso y la unidad.

Esta idea de consenso y unidad ya sonaba a disparate dentro de la Coordinadora Democrática, donde un número casi infinito de organizaciones políticas de ideología diametralmente opuesta se encontraban reunidas para encontrar puntos de afinidad en aspectos donde era imposible que siquiera se sentasen a negociar.

Debo reconocer que Súmate, que cumple actualmente una labor muy importante, al igual que las demás asociaciones civiles presentes en este encuentro se encuentran en todo el derecho de existir y que una gran mayoría de ellas defiende temas con los cuales siento afinidad; y aún no estando de acuerdo con los mismos, estos se corresponden con las inclinaciones de un grupo de la sociedad que también tiene derecho a ser escuchado y la libertad de expresarse. Pero este derecho y esa libertad no son razones suficientes para llamar a la unidad puesto que la mencionada unidad y el consenso que se busca con ella podrían resultar, finalmente, en la represión de la libertad y de las acciones de algunas de esas organizaciones.

Este tipo de instituciones tienden a tomar el sistema republicano (por el pueblo, del pueblo y para el pueblo; la cosa pública), que establece representantes por organización en número igual a su influencia en la sociedad y que hacen valer esa influencia con el voto, lo que hoy en día es un concepto que se confunde continuamente con el de democracia (lea ¿Puede un Liberal Ser Demócrata? ) y que esta muy bien para el manejo de un estado pero que podría resultar perjudicial para este otro tipo de instancias pues tendería a discriminar a las minorías en algunos temas. Por ejemplo: una organización liberal, que defienda la privatización de las empresas públicas y el libre mercado, se encontraría opuesta a una otra como Gente del Petróleo quienes defienden los derechos de los ex trabajadores de la industria petrolera, la existencia de una PDVSA del estado y una supuesta meritocracia dentro de la empresa; si estos últimos llevasen al debate su punto de vista sobre la privatización de la empresa y lograsen obtener una mayoría en el Congreso los liberales se verían vinculados como miembros a una decisión a todas luces en contra de sus principios de economía de libre mercado y de gobiernos limitados y de la cual deberían ser voceros por el supuesto consenso.

Yo no estoy en contra del trabajo en equipo de las organizaciones, sino que creo que cada quien debe juntarse con aquellos que les corresponde, con sus mismas afinidades e ideales o por lo menos similares. Es a mi parecer que el trabajo debe realizarse por temas en los cuales las organizaciones sientan afinidad de una u otra manera y en los cuales sea más factible lograr consenso, en al menos algunos puntos, en vez de englobar todos los asuntos en un Congreso que deje vinculadas a las organizaciones a decisiones que son contrarias a sus principios. La unidad de criterio que se busca para la oposición, se corresponde con el mismo intento de unidad de pensamiento que busca el gobierno muy propia de los socialistas y que finalmente acabaría con la competencia de ideas que componen la oferta del mercado político que es la responsable de una sana democracia.

1 comentario:

Francisco Sanabria R. dijo...

Exceklente. Comparto tus criterios.